Marciano Ortega Molina
Pregonero de la Semana Santa Quintanareña 2025
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EVOCACIÓN, NOSTALGIA y FE de la Semana Santa
Con este título pregoné la Semana Santa Quintanareña; un canto en el que se fue desglosando esta solemnidad, con el hermoso apelativo de “Pasión de un pueblo”.
Un paseo narrando los momentos cumbres de esta Semana Santa con sello de Interés Turístico regional que debe trabajar con rigor, entusiasmo y profundidad para conseguir el reconocimiento de Interés Turístico Nacional.
Aquí la EVOCACIÓN de los recuerdos de mi infancia y juventud; la analogía y paralelismo de la celebración y la tradición de entre los dos pueblos: de cuna y que habito.
El pregón del año 2025 trató de ser una visión de los actos y hechos litúrgicos de la visión catequizada de la misma; a semejanza de un relato de la vida cofrade de la Semana Santa quintanareña.
La memoria del esperado primer viernes de marzo, para venerar y cumplir la bendita tradición del Besapies de Jesús de Medinaceli.
Un recorrido por la Cuaresma con la omnipresencia, implicación y participación de las Cofradías y Hermandades en las diversas celebraciones, como el Vía Crucis, testimonio vivo por las calles de la población.
Valoré que el motivar e implicar a los niños en la Semana Santa es sembrar semillas en su entendimiento y corazón; simiente que está siendo fructífera para el campo cofrade quintanareño.
La conmemoración de la arraigada celebración del Viernes de Dolores en la villa quintanareña, un magnífico pórtico de la Semana de Pasión; con el simbolismo de intercambio de flores de las imágenes de la Virgen y el Cristo.
Exaltación de la Procesión de la Borriquilla, por su grandiosa solemnidad y la alegoría para la Humanidad de los ramos de olivo, nos hagan reflexionar, sobre la Paz, que acaben las guerras, el hambre y el sufrimiento de los más vulnerables.
Resaltar momentos cumbres de la Semana Santa, con la representación viviente en plaza de San Sebastián y procesión de las Carracas, otra seña de identidad de la Pasión de un Pueblo, valor intrínseco patrimonial, orgullo de ser única a nivel regional,
En el caminar del relato un recuerdo a los cristianos que sufren, que son perseguidos, que mueren por ser testimonio y testigos del Señor; es Jueves Santo, día del Amor Fraterno
Un recuerdo de aquellos que injustamente están encarcelados por defender la libertad y alabar los Derechos Humanos; pisoteados en este mundo desigual.
Estampa maravillosa de Jesús Flagelado bajo un Cielo anubarrado que reflejan los colores de las túnicas cofrades de Quintanar, la luz se abre entre tinieblas, quiere alumbrar la erguida torre de la ermita y al Cristo de la Columna que viene a visitar a su Madre de la Piedad, con la armoniosa interpretación “Al Rey de Reyes”.
Se acerca florida y hermosa, como la primavera, ella es Santa Marta, para darte lo mejor de su familia, la hospitalidad, el descanso que necesitas Cristo fustigado, todas sus flores que elegantemente porta, colchón quisieran ser de tu cuerpo dolorido.
Aparecen los cofrades blancos, presentado este Jesús ante Pilatos, , pero tú no mandas parar la afrenta, solamente lavarte tus impurezas, pero sigues envidiando a ese Cristo, Rey, arrepentido Pilatos estás, te lo recuerda esta marcha procesional de “Amor y Sentimiento”.
¡Quisiera Ecce Homo, sustituirte esa Corona de Espinas por una corona de flores de la pasión o pasionaria, esa maravilla que tu Padre creo, esa bella flor que condensa y representa tu Pasión! Acompasado vas con la melodía “Madre y Maestra”.
Un canto ¡Señor, cuanto amor la Naturaleza, creó tu padre en vuestro honor, también para Madre! Corona de Cristo, Flor de Pasión, Nazarenos, Sangre de Cristo, Lirio de la Virgen, Zapatitos de la Virgen…
Unos guiños a la obra cervantina tanto la novela de “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha” como “Los trabajos de Persiles y Sigismunda”, por su implícita relación de la villa de Quintanar en las mismas; una presencia protagonista quintanareña que es digno idilio literario con Quintanar.
Yo quisiera Virgen de la Soledad, poder socorrer de tu pesar, como Don Quijote quiso liberarte de aquellos disciplinantes que te llevaban en procesión: “…que luego al punto dejéis libre a esa hermosa señora, cuyas lágrimas y triste semblante dan claras muestras que la lleváis contra su voluntad y que algún notorio.
Evocación de visitar nuestros Monumentos, pero este año se volvió a disfrutar de la colocación y puesta del Monumento Eucarístico en la ermita intramuros de la patrona la Virgen, dentro de la programación de los 75 años de la Proclamación del Dogma de La Asunción.
Una mención al monumento Eucarístico, obra del arquitecto quintanareño Agustín Ortiz de Villajos, es una colosal joya artística de la segunda mitad del siglo XIX, otra valiosa referencia patrimonial del conjunto de la Semana Santa quintanareña que lucirá con toda su belleza y esplendor.
El recuerdo personal de anunciar la procesión de la Pasión en mi infancia con la carraca, me trae al personaje de vuestro muñidor que recorre las calles, callejuelas y plazas para el despertar y avisar la llegada de la “madrugá”, o como en otras épocas el aviso a los creyentes del Sermón de la Pasión; noble tradición es el cargo de muñidor para convocar a los penitentes en la mañana divina.
Rasga el tambor el silencio, “es la Campaná”, silencio de la mañana Jesús el Nazareno camina pensativo en el amanecer primaveral, solitario en la aurora, de nuevo en la lejanía el gallo su canto reiterará, Pedro de nuevo te negará.
Momento álgido como es, en la alborada, la asamblea del pueblo en la plaza, junto a la encina que la preside, atentos al balcón del Ayuntamiento, desde donde leerán la Sentencia, Tradición e Historia de Quintanar, todos los cofrades y el pueblo congregado, testigos son de este instante concluyente de la mañana del Viernes Santo.
Nueva vestimenta le enfundan, momento de observar la piel desnuda, cubierta de cicatrices de flagelación, manos dulces te revisten, me invade la emoción al contemplar de esos brazos tatuados con tu imagen Nazarena y lloro al leer:” Solo entiende mi locura, quién comparte mi pasión”; aquí se encierra la filosofía de un Pueblo que ama su Pasión.
Otro acto culminante, también cumbre de la Semana Santa de Quintanar, ¡que suspiros de conmoción contenida! ¡Ya reciben tus manos la cruz, esa en la que la muerte recibirás, ya comienzas andar, camino del Gólgota vas!
¡Es la condensación y sentimiento de un todo Pueblo lleno de Emoción y Pasión!
Con el permiso del cortejo procesional, me aúpo al monumento de bronce, digno conjunto escultórico de un pueblo que ama y mima su Semana Santa, se unen en tus figuras FE y TRADICIÓN, y aquí quiero contemplar el esfuerzo de tus nazarenos al pasarte arrodillado, vibrante y emocionado instante de la Semana Santa de la mañana del Viernes Santo.
Siete rincones de la villa quintanareña son elegidos para las siete declamaciones de la Cofradía de las Siete Palabras, siete predicamentos que recogen los cuatro evangelistas, el verdadero testamento de Jesús, que más puede encerrar la primera palabra “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen», encierra una ética de vida, la palabra del Perdón, tan olvidada en esta sociedad que nos movemos por el individualismo y la falta de empatía con el prójimo.
A veces el pregón se presenta el diálogo sentimental del pregonero con Jesucristo portando la cruz así como su Madre afligida; acompañando con el espíritu el tormento de la Pasión y Muerte de Jesucristo.
La narración de la lectura de la Venia para el inicio del Santo Entierro, constituye otro intervalo álgido que da paso al comienzo de la magna Procesión, en el ocaso del Sol.
La musicalidad constante e intensa de la Semana Santa quintanareña durante el tiempo de preparación de la Cuaresma y en todas las procesiones, otro de los símbolos arraigados de esta virtuosa Semana Santa.
Aparece pregonado el patrimonio de la parroquia de “Santiago de la Espada” con sus piedras centenarias; cuya sombra de la torre fortaleza, da cobijo al elegante monumento de bronce, homenaje a los cofrades quintanareños, pasado, presente y futuro de la Semana de Pasión.
Recuerdo a las mujeres quintanareñas de templanza y vigor, que aportan su pujanza, energía y sensibilidad; todo unido a la tenacidad cofrade de la preparación de las imágenes, la adoración de las mismas, la traída de las plantas del campo.
La omnipresente Virgen de las Angustias, nuestra dulce “Pietá” de azul y blanco, ya en sus piernas descansa, ya acuna al Hijo Yacente; su cuerpo es remanso de quietud y amor, ¡lo envuelve, lo arropa en su regazo, como a su niño recién nacido! Que lejos queda Belén, quien pudiera volver a adormecer.
Las luces de las antorchas acompañan al Santo Sepulcro, en tu camino final por las calles de Quintanar, quieren iluminar tu último peregrinar, no quieren que te pierdas en la oscuridad de este mundo, cegado por el egoísmo y la indiferencia.
Suena el redoble del tambor, se escuchan las afligidas armonías de la música cofrade que te acompaña en tu triste transitar al pasar a la sombra de la ermita de la Piedad, ¡oh lúgubre y fúnebre noche castellana!.
Como cada primavera muchos signos externos acompañan esta Semana Santa, delicados tronos de flores, hermosas túnicas, olor a tomillo, incienso, tintineo de varales, carracas, rosarios, mantillas, velas, faroles, cruces, antorchas, redobles de tambores…
Todo ocurre bajo la atenta Luna de la Primavera, la Luna Pascual, que eternamente nos acompaña en el desfile procesional, en el silencio sepulcral del Jueves y Viernes Santo; la Luna, fiel y puntual que ilumina la fragancia de la noche quintanareña de aromas de cera y néctar floral.
Es la noche del Sábado Santo, la noche de signos, rito del fuego donde se toma el símbolo de la luz en medio de la oscuridad, el recorrido con la iluminación de la vela, momentos de interiorizar, la noche del Cirio Pascual, el sonido alegre del estallido de las campanas, la noche de las lecturas Pascuales…
Encuentro de Jesús Resucitado y su Madre, suena himno nacional, viva la música alegre y gloriosa, Jesús ha resucitado para la salvación de la Humanidad y el pueblo de Quintanar de la Orden con entusiasmo y fervor festivo os procesionarán a ti Madre e Hijo a la Casa de Dios Celestial; otra referencia de este singular y única Semana Santa, acabada con chocolatada final.
Una Semana Santa dentro del Año Jubilar de la Esperanza, repleta y llena de conmemoraciones y aniversarios.
Cerré con: “Pregono que os convoco a una auténtica Semana Santa de fe, compromiso, esperanza, solidaridad, tradición, devoción y sobre todo, la inmensa vivencia religiosa de un pueblo; esta es la Pasión de un Pueblo”.
Con todo mi corazón, gracias Señor.
Marciano Ortega Molina